Feliz fin de semana de reyes, hoy con día feriado en Panamá así que aprovecho para compartirles pensamientos y recuerdos asociados a la palabra esperanza!.
Una palabra que retumba, tanto a nivel personal por el momento en el que me encuentro en mi vida, como a un nivel más global por la situación mundial en aspectos como la guerra, delincuencia, narcotráfico y corrupción.
Cuando aún vivían mis dos abuelas, recién graduado de la Universidad, realicé un viaje a Europa de 3 meses, y uno de los momentos que más recuerdo fue haber acompañado a dos amigos míos desde Galicia hasta Lisboa, para que tomarán un tren al sur de España, para posteriormente emprender la vuelta, solo, en un carro alquilado sincrónico (no tenía idea de cómo manejar sincrónico) hasta Galicia.
En esa travesía había un punto en el camino que irremediablemente me atrajo y desvió del camino. Visitar a la Virgen de Fátima!. En estos momentos no recuerdo exactamente que pensaba en aquellos momentos, pero fue una decisión inmediata. Recuerdo que era una pequeña ciudad llamada Fátima, pero con una infraestructura alrededor de la Virgen, que realmente lograba transportarte, esperanzarte y acercarte a Dios.
Mi abuela era fiel creyente de esta virgen y le rezaba todos los días, por ello aproveché para enviarle una postal a otro pequeño pueblo, Linares, en Chile. Recibirla le produjo una alegría enorme y siempre la guardó y rezó con ella hasta su muerte.
Con mucha frecuencia observo a mis padres rezando, y estoy convencido que lo hacen es por sus hijos y nietos, ellos tienen la esperanza que la situación personal y global mejorará y que aún ellos abandonándonos nos dejarán con la tranquilidad de saber que seremos capaces de completar nuestra metas y sueños.
Más adelante, otro día, hablaré de lo que en mi opinión deben ser las metas y sueños personales o familiares, pero no tienen nada que ver con la acumulación de riquezas o posesiones, sino con alcanzar la felicidad propia y del entorno más amplio posible, con lo mínimo necesario.
Ahora, sinceramente me cuesta entender como si todos los padres, madres quieren un mundo mejor para sus hijos, donde puedan crecer con seguridad, tranquilidad, la situación es tan complicada. Me da dolor ver como en mi país Venezuela, la desidia, egoísmo y delincuencia ha alcanzado niveles que jamás imaginé.
Es todo tan comparativo y envidiable, que pareciera necesario para los seres humanos sentirse mejor que el otro, a costa de lo que sea. Hasta recalco que he recibido, aunque pocas, propuestas de negocios o acciones ilegales de parte de personas que alguna vez fueron de mi entorno, sin el mínimo remordimiento de conciencia y como si me hablaran de algo bueno.
Al final mis comentarios se han notado desesperanzadores, pero no es la idea, pienso que hay que entender realmente lo que está pasando, ver la realidad, para enmendar lo que a nivel personal sea necesario sumando por supuesto todas las buenas acciones generadoras de esperanza, para luego expandirlo a nivel familiar, y finalmente entre amigos y trabajo.
Esto podría generar una corriente positiva y la conformación de grupos de esperanza, pero no una esperanza incipiente fundamentada solo en el deseo de algo mejor, sino una esperanza “trabajada y dedicada” con acciones que fomenten y magnifiquen la posibilidad de un mundo mejor.
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