Son incontables las frases, personas y situaciones que nos invitan a tomar riesgos, generalmente justificadas en la búsqueda de la felicidad, para el logro de una meta o incluso para un placer o satisfacción temporal.
Hay cientos de frases que asocian la palabra arriesgar con ganar, con el alcance de objetivos, con amor y hasta con dolor.
Pienso que los riesgos en la vida deben ser controlados, hay que ser apasionados en todo lo que hacemos, pero estudiar muy bien en que momento nuestros riesgos pueden generar efectos colaterales.
No estoy muy de acuerdo con riesgos que impliquen una afectación directa para alguien o algo, como contraparte a un bien "superior"; se que es un punto discutible ante el fanatismo, la intolerancia y el odio que arrecia a los seres humanos, pero mi filosofía de vida se centraría en trabajar precisamente sobre estos factores que pudieran representar la raíz del "problema".
Practiquemos arriesgar en nuestras vidas, arriesguemos por amor, por un sueño, por alguien, pero nunca en detrimento de nada y nadie.
domingo, 26 de febrero de 2012
sábado, 18 de febrero de 2012
¿ 1 + 1 > 2 ?
¿Qué piensan?, para mi totalmente cierto, o mejor dicho totalmente factible.
Pero en donde aplica esto…., solo con la pareja?, en una sociedad?, en mi opinión aplica en todo, es el fundamento del ganar-ganar, que es lo que debe lograrse en todo tipo de relaciones ya sean de amistad, pareja, negocios, caridad, medio ambiente, etc.
Quiero dejar claro que la “inecuación resuelta” anterior exige a ambas partes aportar, respetar y compartir. No funciona si ambos factores no crecen en un orden de magnitud parecido o si hay desinterés en alguno de ellos.
Creo que sobran los ejemplos para explicar lo anterior, pero igual planteemos un par de casos.
El mas sencillo es la relación con el medio ambiente, es evidente o mejor dicho irrebatible todo lo que nos ofrece el medio ambiente, agua, aire, belleza, naturaleza, y lo importante que es cuidarlo, pero quien lo hace?, casi nadie, el reciclaje es más una palabra comercial, que suena bien, que algo practicado. Gracias a Dios en la empresa tenemos una colaboradora que es muy activa en este aspecto, y ha logrado contagiarnos en más de una oportunidad, pero todavía representa una actividad en la que me gustaría esforzarme más por lograr el aparente sinsentido del 1 + 1 > 2.
Y bueno el ejemplo más clásico o en el que quizás yo particularmente más valoro el logro de la sinergia que demuestre que la suma de 1 + 1 puede ser mayor que 2, es en la pareja. Dos personas enamoradas, felices, plenas, con una relación basada en el respeto y en la confianza, pueden hacer infinita la suma anterior, pero hay que destacar que también pueden hacer que tienda a cero…., aunque no es el caso que nos atañe porque mi deseo es transmitir positivismo.
Es una especie de sueño poder sumar siempre en mi entorno, y con el mundo en general, no es tarea fácil, pero como dije antes, es factible….y aunque no depende solo de mi, intentarlo si es mi responsabilidad.
viernes, 17 de febrero de 2012
Casualidad vs. Causalidad
Dependiendo de la palabra a la que quiera darle preponderancia en este escrito podría empezar este texto de dos formas diferentes, una sería la siguiente:
“Recientemente me han sucedido varias cosas en mi vida, que me han puesto a pensar si ocurren por …….”
“Recientemente he estado enfocado en promover situaciones en mi vida, que me han puesto a pensar si ocurren por ……”
Casualidad o Causalidad. Pues a pesar que me quedo con la segunda frase de inicio, no puedo sostener que todo lo que me ha ocurrido ha sido por causalidad, es decir, originado o fundamentado por acciones mías.
Lo que si puedo sostener y argumentar sin lugar a dudas, es que los mejores momentos y alegrías no han sido casualidades, sino consecuencia de una disposición a luchar por lo que quiero para mi y mi entorno, teniendo como base fundamental, el amor y el respeto.
No descarto que Dios nos envíe señales o nos ponga en el camino momentos de decisión, personas valiosas y pruebas de fe. Pero estoy convencido que el que hacer con ellas, es una decisión totalmente causal y asentada en los principios y valores de cada ser humano.
Quizás lo que esté viviendo en estos momentos puede parecer una casualidad, pero muy dentro de mi y desde cualquier punto que lo vea, ya sea que Dios me estuvo guiando o yo conduje de acuerdo a mis deseos, estoy recibiendo y sintiendo algo merecido.
Enfoquemos nuestra vida en hacer el bien, y no será por casualidad que notaremos que en todo nos irá mejor.
martes, 7 de febrero de 2012
No es necesario un cambio radical
Si queremos ser más felices, sentirnos mejor y transmitir alegría y amor en nuestro entorno, no hace falta hacer grandes cambios en nuestras vidas. De hecho, ligeros “ajustes” en nuestra actitud ante la vida y en función del respeto de las personas con las que interactuamos, representan un cambio de 180 grados en como son percibidas nuestras acciones y en la empatía que lograremos.
Hay un ejercicio muy sencillo, y que no les miento ha cambiado mi vida, practicarlo solo representó el esfuerzo de intentarlo. Quien no ha escuchado: “Pero, ponte en mi lugar”. En mi opinión es una acción clave, ponerse en el lugar de los demás activa una serie de alertas de cómo pueden ser interpretados nuestros comentarios, de cómo nos perciben y que intenciones tenemos.
Como complemento a lo anterior, es muy útil imaginar que sentiría uno ante una actitud, comentario o frase como la que deseamos hacer.
La idea no es perder naturalidad, sinceridad e inmediatez cuando queremos expresarnos, sino simplemente ser cuidadosos de sembrar buena semilla, para recoger buenos frutos.
“Si abres tu corazón, profesas la verdad y ayudas a los demás, tendrás felicidad y no necesitarás de nada más”. Luis Fernando
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