Son incontables las frases, personas y situaciones que nos invitan a tomar riesgos, generalmente justificadas en la búsqueda de la felicidad, para el logro de una meta o incluso para un placer o satisfacción temporal.
Hay cientos de frases que asocian la palabra arriesgar con ganar, con el alcance de objetivos, con amor y hasta con dolor.
Pienso que los riesgos en la vida deben ser controlados, hay que ser apasionados en todo lo que hacemos, pero estudiar muy bien en que momento nuestros riesgos pueden generar efectos colaterales.
No estoy muy de acuerdo con riesgos que impliquen una afectación directa para alguien o algo, como contraparte a un bien "superior"; se que es un punto discutible ante el fanatismo, la intolerancia y el odio que arrecia a los seres humanos, pero mi filosofía de vida se centraría en trabajar precisamente sobre estos factores que pudieran representar la raíz del "problema".
Practiquemos arriesgar en nuestras vidas, arriesguemos por amor, por un sueño, por alguien, pero nunca en detrimento de nada y nadie.
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