Dependiendo de la palabra a la que quiera darle preponderancia en este escrito podría empezar este texto de dos formas diferentes, una sería la siguiente:
“Recientemente me han sucedido varias cosas en mi vida, que me han puesto a pensar si ocurren por …….”
“Recientemente he estado enfocado en promover situaciones en mi vida, que me han puesto a pensar si ocurren por ……”
Casualidad o Causalidad. Pues a pesar que me quedo con la segunda frase de inicio, no puedo sostener que todo lo que me ha ocurrido ha sido por causalidad, es decir, originado o fundamentado por acciones mías.
Lo que si puedo sostener y argumentar sin lugar a dudas, es que los mejores momentos y alegrías no han sido casualidades, sino consecuencia de una disposición a luchar por lo que quiero para mi y mi entorno, teniendo como base fundamental, el amor y el respeto.
No descarto que Dios nos envíe señales o nos ponga en el camino momentos de decisión, personas valiosas y pruebas de fe. Pero estoy convencido que el que hacer con ellas, es una decisión totalmente causal y asentada en los principios y valores de cada ser humano.
Quizás lo que esté viviendo en estos momentos puede parecer una casualidad, pero muy dentro de mi y desde cualquier punto que lo vea, ya sea que Dios me estuvo guiando o yo conduje de acuerdo a mis deseos, estoy recibiendo y sintiendo algo merecido.
Enfoquemos nuestra vida en hacer el bien, y no será por casualidad que notaremos que en todo nos irá mejor.
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