En principio, seguramente hay actividades, acciones o deseos que lógicamente tienen mucho más sentido en determinadas épocas cronológicas de nuestras vidas, sin embargo, la seguridad plasmada en esta frase que acabo de escribir, la podemos transformar sin ningún problema en una presunción cuando nos sentamos a analizar ejemplos.
Mencionaré los cinco primeros ejemplos que se me vienen a la mente, correr (o hacer ejercicio), cocinar, leer, amar y ahorrar.
El primero es un ejemplo que tengo muy presente, ya que hasta hace poco más de 2 años, yo no realizaba ninguna actividad física importante, los deportes que practicaba eran bowling y golf, y sabemos que ambos aunque exigen fuerte disciplina, no tienen un componente aeróbico importante.
Correr….¿Qué puedo decir en este momento?, correr es para mi en estos momentos casi una pasión. Y podría decir que lamento no haber empezado a correr antes, pero todo llega a nuestras vidas en el momento adecuado. Nunca estaré entre los primeros en las carreras que realice, pero tengo la oportunidad de mejorar cada vez mis logros, y disfrutar de la sensación de placer que se siente mientras corres y al terminar.
Cocinar….para mi un tema medio tabú, porque siempre he sentido que no nací con el don de la cocina. No es que me desagrade, porque pienso que me gustaría cocinar, si lo que hago me quedara bien. Podría pensarse….a los 40 años aprender a cocinar?, pues pienso que de todos los ejemplos que coloqué, es uno de los que menos esté atado a una etapa cronológica de la vida. Tengo pendiente esta actividad, y por los vientos que soplan estoy pensando en “atacarla” prontamente.
Leer….pues sin duda aprender a leer es algo que esta presente en el inicio de nuestras vidas, pero no necesariamente, todos seguramente conocemos a personas que aun no saben hacerlo o que lo han aprendido recientemente. Si está en nuestras manos y contamos con la vocación para apoyar este aprendizaje, pues bienvenido, pero si no….entonces analicemos leer desde otro punto de vista…..leer libros…otra actividad en la que me siento en deuda conmigo. No es que no haya leído, si he leído bastantes libros, pero no lo suficiente para lo que me gusta leer. Esta es una actividad que es ideal inculcarla en los niños, para que se mantenga cuando adultos. Leer ayuda con la ortografía y además apertura la mente a nuevas formas de pensamiento, a entender las diferencias de género y religiosas y a complementar la “cultura” que debemos cultivar cada día.
Amar…quizás el más complejo de todos los ejemplos, pero el más fácil de entender, pues amar definitivamente no tiene edad. En cualquier momento y en el más inesperado buscas o aparece la persona que complementa tu vida, que te inspira un respeto inmensurable, que te esboza una sonrisa con solo pensarla y que te produce una profunda admiración…..y por supuesto, que llega a nuestras vidas, en el momento adecuado.
Y por último ahorrar…., claramente estamos atados un ciclo de productividad que bajo las variables de juventud-experiencia reduce cada vez más el rango “productivo” de la vida.
Entonces planteo que entendamos el ahorro como una responsabilidad, ahorrando agua y luz, ahorraremos dinero, eliminando gastos superfluos o gustos “excéntricos” también. No estoy diciendo que disminuyamos la calidad de vida, pero si ser más responsables en las finanzas, con la idea de poder contar con algo para cuando lleguen los años dorados.
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