viernes, 9 de diciembre de 2011

La buena obra del día

En principio no pretendo escribir todos los días, sino con relativa frecuencia, pero el tema del buen obrar siempre me ha interesado y tengo una opinión muy particular al respecto.

Es común escuchar que ayudar a cruzar la calle a un anciano, guiar a un ciego o dar limosna es la buena obra del día de muchas personas. Normalmente la situación que representa la buena obra del día, simplemente se presentó de forma circunstancial a la persona, es decir, casualmente estaba el anciano intentando cruzar la calle o el ciego o mendigo se encontraban cerca.

En  mi opinión este tipo de situaciones no puede ser la buena obra del día, de hecho, son situaciones normales en las que obviamente hay que colaborar y agradecer a Dios por la temporal juventud, por ver y por poder cubrir las necesidades básicas que uno tiene. Es más, no realizar la acción de ayuda por estar apurado o ser indiferente, representaría la mala obra del día.

Hago la salvedad en lo anterior en relación al tema de la mendicidad, donde particularmente no estoy muy presto a dar limosna, salvo que la persona sufra de alguna discapacidad.

Entonces, que es realmente hacer la buena obra del día, pues creo que algo mucho más planificado, más del fondo del corazón, hay que buscar hacer la obra del día, y no que se presente por casualidad. Tratar que la obra del día se convierta en una solución y no en un paño caliente que produce una sensación efímera de gratitud. ¿Qué propongo?, no me alcanza el blog para todas ideas que tengo, pero circunscribiéndome únicamente a los ejemplos planteados como buenas obras del día, abogaría, aportaría y promovería la utilización de semáforos peatonales, señales braille, educación social o civil, etc.

No los aburro más por el día de hoy, porque creo que ilustré mi punto, se imaginan si todos quisiéramos hacer una buena obra diariamente!

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