Es clásico proponerse una gran lista de metas, actividades o propósitos puntuales que inefablemente iniciarán o se empezarán a cumplir desde el próximo año. Creo que no exageraría si más del 90% de esos propósitos no pasan de enero, y es que definitivamente la naturaleza humana está condicionada a aplazar todo aquello que le produce algún sacrificio y aparentemente pocos beneficios inmediatos.
Dietas, ejercicio, alimentarse mejor, ir a misa, son claros ejemplos de propósitos que no tienen ningún sentido si no somos consecuentes en su realización. Hay que ejercitarse regularmente, comer sano la mayor parte de los días, estar con Dios en el día-día y también en la eucaristía dominical, de lo contrario el efecto es prácticamente nulo o imperceptible.
Quizás suene extremista, ya que yo mismo siento en estos últimos seis meses que he estado mucho más cerca de Dios, habré ido a misa a lo sumo 4 veces. No es imperceptible realmente que ore con frecuencia y que mis acciones estén encumbradas en ser justo y honesto, pero no seré un cristiano católico completo y un devoto del señor sino hago el esfuerzo completo de participar en las acciones de comunidad y de la Iglesia.
No es mi idea hablar de este tema en el ámbito religioso, pero me pareció un buen ejemplo que arropa la mayoría de los propósitos que normalmente se hacen.
Ahora, que recomendaciones les doy para sus propósitos de nuevo año, que vale decir no necesariamente tienen que hacerse propósitos para el nuevo año, sino en cualquier momento.
Tres palabras claves: caridad, ahorro y salud.
Si nos enfocamos y comprometemos en ser más caritativos, en realmente ayudar al prójimo, amigos, compañeros de trabajo, necesitados y vecinos, no solo estaremos más cerca de Dios, sino que crearemos un mejor entorno, tendremos mejor calidad de vida y seremos más felices.
El ahorro es fundamental, siempre analizo retrospectivamente la gran cantidad de gastos banales, innecesarios y ridículos que he hecho en mi vida, y todo lo que hubiera podido hacer o generar con ese dinero para mí o para mi función caritativa.
Finalmente pensar en la salud, si queremos estar sanos, si queremos estar preparados para afrontar los retos que nos presenta el futuro, la mejor vitamina es la salud, y
¿Cómo cuidamos la salud?, dejando el cigarrillo, disminuyendo las bebidas alcohólicas (nótese que no eliminándolas, caso contrario no sería consecuente con mis acciones y lo que pienso al respecto), ejercitándonos más y alimentándonos mejor.
No solo es una falta de respeto con uno mismo descuidar la salud, sino con la familia, todo hijo quiere a su padre sano, y todo padre quiere a su hijo sano, ser felices y acompañarse la mayor cantidad posible de tiempo en esta corta vida.
Les dejo estas reflexiones y piensen en sus propósitos para el futuro, y recuerden que su futuro empieza en el siguiente segundo….
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