jueves, 5 de abril de 2012

Confianza en otras personas.

La confianza entre personas es para mi la versión humana de la palabra esperanza. Existen muchos prejuicios en la actualidad, así como la propia experiencia que acumulamos en la vida, que hacen que actuemos con mucha cautela en nuestras relaciones con terceros, al punto que prácticamente minamos la esperanza que algo bueno pueda establecerse.

Las personas confiadas normalmente son catalogadas de ingenuas e inocentes, y las desconfiadas de hábiles y experimentadas. Yo pienso más bien que no debería darse la acepción de hablar de “personas confiadas”, sino de personas con esperanza en la buena fe de las personas, con capacidad para ver características potenciales desde un punto de vista positivo.

Particularmente he sufrido grandes decepciones augurando una buena fe de personas que he conocido, pero también he tenido grandes aciertos. Paradójicamente, en un mundo en el que es más fácil recordar las malas experiencias, no niego, quizás con un enfoque soñador y esperanzador, que recuerdo con frecuencia y utilizó como ejemplos las experiencias positivas que he acumulado, cuando sale a colación el tema de la confianza.

Muy cercano a mis argumentos sobre la confianza entre las personas, hay dos temas en mi opinión, muy relacionados y complementarios, como son “el ser consecuente” y “ser bueno”.

Qué difícil es lograr tener esperanza en establecer una relación de amistad, comercial o de pareja, con una persona que no es consecuente y buena.

Sorprendentemente esto no socava la confianza en muchos seres humanos, y es muy normal como se mantienen relaciones estrechas a nivel de negocio y amistad, con personas infieles e irresponsables, incluso también son soportadas a nivel de parejas por miedo, seguridad económica o por el “bienestar” de los hijos.

En mi opinión, es muy difícil establecer una relación seria con una persona que no es capaz de respetar los mínimos principios y valores familiares. Siendo más directo, que incentivo puede tener una persona de este estilo, en respetar cualquier tipo de relación con un tercero, si no es capaz de respetar lo más importante que es su pareja o hijos.

Ser consecuente, es decir, ser capaz de armonizar lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace (parafraseando palabras de Gandhi), es una virtud que pone en sintonía la naturaleza humana (sea buena o sea mala), sus acciones (sean buenas o sean malas) y el nivel de confianza que somos capaces de ofrecer o percibir.

No pienso que todo sea tan drástico como que cada ladrón juzga por su condición, y que el desconfiado (o hábil), no sea digno de confianza. Pero me quedo con la posibilidad de ser confiado, tener esperanza en los demás, ser consecuente y ser bueno.

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