Todos tenemos miedos, dudas y temores. No tendría sentido que dijera que es una tontería tenerlos, y que hay que trabajar en eliminarlos, porque muchas veces no dependen de nosotros, y además no sería para nada realista.
Hay que vivir con los miedos, hay que controlarlos, que no deriven en angustia y que no afecten el diario vivir.
Hoy me vino a la mente este tema, porque circunstancialmente el día de hoy sentí miedo de una situación que me fue planteada, y lo interesante es que el miedo me surgió fue por el planteamiento no por la situación en si, ya que incluso se me ofreció la oportunidad de evitarla, pero siendo fiel a mi forma de pensar, no tiene sentido hacerlo.
Como no depende de mi, y es algo muy trascendental en mi vida, no puedo forzar ni pensar que el miedo va a desaparecer por una decisión o pensamiento mío. Así que he preferido confiar que mi miedo quedará solo en eso, en un miedo temporal, del que saldré fortalecido, con más ánimos y seguramente más tranquilo.
Gracias a Dios, este último año he aprendido y estudiado mucho el pensamiento humano, y estoy realmente satisfecho por las puertas que esto me ha abierto en comprender situaciones y personas, y por supuesto en hacerme entender y comunicarme mejor con otras personas.
Un gran aprendizaje que ya he mencionado antes, es que cada persona tiene su forma de ver, pensar y hacer las cosas, e indudablemente no tienen porque actuar o hacer lo que uno haría en una determinada situación. En realidad este aprendizaje es de hace mucho más tiempo que un año, pero lo he asimilado y entendido mas directamente durante este último año.
Hay otros miedos que me invaden que son más genéricos, el miedo a Dios, el miedo a mi muerte o la de un familiar cercano, el miedo a la delincuencia, el miedo a la vejez. Y otros más especiales que he sufrido como el miedo a la continuidad de mi empresa o a la posibilidad de trabajar y generar ingresos para mi y la mujer que me acompañe en el futuro.
Es increíble lo bien que me siento, cuando no me está afectando ningún miedo, es más fácil respirar, suspirar, vivir….las ideas son más claras, la mentalidad es más positiva y por ende los sucesos siguientes también. No sentir angustia, permite dormir, sonreir y soñar…..
Lo único que se me ocurre recomendar para manejar mejor los miedos, es tener un pensamiento positivo, valorar lo que se tiene para entender que es bueno y sostenible. Disfrutar al máximo cada minuto de tu vida, y que en ese disfrute sumes la mayor cantidad de personas que puedas, y finalmente ahorrar…..desde energías hasta dinero, para que sea más placentero y con menos miedos el tiempo que Dios nos regala en la Tierra.
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