La paz mental nos da sosiego y es la mejor virtud con la que
podemos contar, considerando que la paz real es virtualmente imposible de
alcanzar.
La paz mental en conjunto con mantener una conciencia limpia
o tranquila, nos da las herramientas necesarias para “manejar” el mundo
imperfecto en el que vivimos, en el que
la paz, se ha convertido en una palabra en desuso.
Una persona buena, con buenos sentimientos, puede verse
atacada por odios y rencores ante diversas situaciones. Incluso puede crearlos
y fomentarlos cuando no tiene sentido hacerlo.
¿Por qué no tiene sentido ser rencoroso?, simplemente porque
no sirve de nada. Mantener odio en el corazón, nos hace malintencionados, nubla
y desdeña nuestras buenas intenciones, acaba con la paz interior. Viola
nuestros buenos sentimientos.
Cuando recibo un mal trato, una mala respuesta o incluso
cuando me dejan de dar una respuesta, me lamento y envío energías positivas a
la persona en cuestión. Quizás debiera ir más allá y ayudar a la persona, pero
lo dejo para mis oraciones posteriores.
Puedo dar fe que es posible vivir con paz mental, puedo dar
fe que vivir así, atrae a personas buenas, de buenos sentimientos y además
“moldea” tu entorno actual con un enfoque placentero y positivo.
Siempre ocurrirán situaciones que afecten esa paz mental,
pero hay que aprender a manejarlas y a entender que poco se puede hacer “tratando
de solucionarlas” con odio y rencor. Al final surgirá la venganza como la panacea
y te estarás convirtiendo en un violador de tus buenos sentimientos.
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